Jengibre

¿Sabías que el jengibre puede ayudarte a disminuir las náuseas y los vómitos durante los primeros meses de embarazo? Si eres propensa a padecer estos malestares tan frecuentes en la gestación, quizá encuentres en esta planta medicinal el remedio natural que necesitas. Veamos con detenimiento tanto sus beneficios como las posibles contraindicaciones.

El jengibre durante el embarazo

Utilizada desde la antigüedad, la raíz de jengibre ha demostrado tener efectos calmantes frente a síntomas gastrointestinales propios de la gestación como son los vómitos y las náuseas. Suelen aparecer en casi la mitad de las embarazadas. Lo hacen entre las semanas cuatro y seis y con una afectación más grave entre la octava y la duodécima. Lo habitual es que desaparezcan antes de la semana veinte, aunque, dependiendo de cada caso, pueden prolongarse en el tiempo.

Diversos estudios científicos han comprobado la efectividad terapéutica del jengibre como tratamiento, al nivel de la vitamina B6. No solo reduce las náuseas, sino que también disminuye la hinchazón y la acidez.

Además, el empleo de esta planta aporta otra serie de beneficios en la alimentación, puesto que proporciona nutrientes como:

  • Ácido fólico.
  • Vitamina C.
  • Hierro.

Y por si fuera poco, añade sabor a las comidas, por lo que podrás prescindir de la sal. Ya sabemos que el exceso de sodio es perjudicial, especialmente, durante la gestación.

Otro punto positivo a su favor es que su ingesta no parece tener efectos adversos contra la madre o el bebé. Sin embargo, su poder anticoagulante sí puede derivar en complicaciones, sobre todo, en los últimos meses de embarazo. Por ello, lo mejor es que consultes antes a tu médico la conveniencia de tomar jengibre en tu caso. Como con cualquier otro alimento, no lo incorpores a tu dieta por tu cuenta.

¿Cómo tomarlo?

Seguramente, encontrarás en el mercado múltiples opciones para hacerte con tu dosis diaria de jengibre: en cápsulas, suplementos alimenticios y jarabes; a modo de infusión; integrando en tus comidas la raíz fresca o seca… Eso sí, te aconsejamos consumirlo fresco. No superes la cantidad de un gramo al día.

La opción más sencilla es que te prepares infusiones de la siguiente manera:

  1. Pela la raíz del jengibre y rállala hasta que tengas una cucharadita del producto.
  2. Hierve una taza de agua en el microondas o la cazuela.
  3. Incorpora la ralladura y déjala unos cinco o diez minutos hirviendo en el agua.
  4. Cuela el líquido y tómate la infusión calentita.

En definitiva, el jengibre puede ser tu mayor aliado durante el primer trimestre del embarazo, siempre que lo emplees con moderación y tengas el visto bueno de tu médico. Te recordamos que conseguirás mantener a raya los trastornos digestivos, la acidez y las náuseas mediante un producto natural y repleto de beneficios.

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