Lactancia materna, artificial y mixta

Lactancia materna, artificial y mixta

Durante el periodo prenatal el bebé se nutre a través de la sangre de la madre. Una vez nace, pasa a estrenar su sistema digestivo, el cual en un principio es inmaduro y delicado. Orgánicamente, el sistema digestivo del recién nacido está completo, aunque las funciones de los órganos que lo componen no están completamente desarrolladas: sus glándulas no segregan los fermentos necesarios para facilitar la asimilación de los alimentos y el tubo digestivo tiene una capacidad de absorción muy limitada.

La leche es el único alimento que aporta los nutrientes necesarios a los bebés durante su primer año de vida: agua, proteínas para el crecimiento, grasas y azúcares energéticos, sales minerales y vitaminas. En la actualidad se contemplan tres tipos de lactancia: materna, mixta y artificial.

Lactancia materna

A pesar de los grandes avances que han tenido lugar en los últimos años en dietética infantil, la leche materna continúa siendo insustituible para los más pequeños. Su composición se adapta de manera precisa a la inmadurez digestiva de los bebés durante sus primeros meses de vida.

Ventajas

Se trata de una leche estéril, natural y económica. Además, según apuntan los expertos, el dar el pecho permite crear un vínculo emocional y afectivo muy importante entre la madre y el bebé. Vamos a ver cuáles son las ventajas de este tipo de lactancia.

  • Tránsito intestinal: el tránsito intestinal con la leche de vaca dura en torno a tres horas. Mientras, con la leche materna el tiempo se reduce a una hora y media. Por lo tanto, se evita cualquier tipo de molestia gastrointestinal en el aparato digestivo de los bebés.
  • Defensas: la leche materna proporciona una mayor defensa frente a cualquier tipo de infección. A través de ella los recién nacidos reciben inmunoglobinas y otros elementos antiinfecciosos. Algunos estudios incluso han demostrado que los procesos alérgicos se dan con menor frecuencia en niños alimentados con leche materna.
  • Asimilación: la leche materna contiene los fermentos específicos necesarios para su correcta y completa asimilación; fermentos que las glándulas del aparato digestivo de los recién nacidos todavía no segregan.

Técnica

A la hora de dar el pecho a los bebés, es importante que tanto el niño como la madre se encuentren a gusto. La madre debe estar sentada en un asiento bajo, sosteniendo al niño con el brazo del lado del pecho que esté tomando, y con la otra mano sosteniendo el pecho en la boca del pequeño, manteniéndolo separado de su nariz para que respire correctamente durante la toma.

Lactancia materna mixta artificial

La duración de la toma no debe prolongarse más allá de los 15 minutos. Los bebés reciben el 90% de la toma durante los primeros cinco minutos que están mamando y el 10% durante los cinco minutos siguientes. Una vez finalizada la toma, hay que colocar al niño en posición vertical para que expulse el aire y, posteriormente, es aconsejable tumbarlo sobre su costado derecho para facilitar la evacuación gástrica.

Control de la ingesta

Una de las grandes preguntas que se hacen muchísimos padres durante los primeros meses de vida de sus hijos es si los están alimentando correctamente. Pues bien, el control del peso es la mejor medida con la que cuentan para saber si sus bebés están o no recibiendo la cantidad adecuada de alimento.

Por regla general, la ganancia es de unos 30 gramos al día. No obstante, cada niño es un mundo. En ningún caso es conveniente someter a los más pequeños a un riguroso control de peso diario, y menos aún antes y después de cada toma. Lo ideal es pesarlo cada semana.

Ritmo de alimentación

En ningún caso es oportuno establecer un ritmo rígido para la toma de los más pequeños. Cada bebé es diferente, por lo que será él quien regulará su apetito. Lo ideal es administrar las tomas cada tres horas durante las primeras semanas de vida. No obstante, existe un cierto margen, aunque no es conveniente que pasen más de cuatro horas entre toma y toma porque la alimentación sería insuficiente; tampoco es aconsejable que pasen menos de dos horas y media porque indicaría que cada toma es insuficiente.

Generalmente, después de cada toma los bebés duermen plácidamente hasta la siguiente toma. Sin embargo, si llora de hambre un poco antes no hay ninguna razón para no darle su toma sólo porque faltan unos pocos minutos. De la misma manera, si ha llegado la hora de la toma y todavía está dormido, no hay que despertarle con brusquedad para que tome.

Lactancia mixta

La lactancia mixta consiste en alternar el pecho y el biberón. Generalmente, se recurre a ella en aquellos casos en los que por cualquier tipo de circunstancia la madre no pueda criar al niño con leche materna exclusivamente. Es importante tener en cuenta que el aporte de la leche artificial es para completar la cantidad que debe inferior el bebé y no como complemento en calidad; es decir, la leche artificial no añade algo de que carezca la leche materna.

La cantidad de biberón varía en función de la leche que tenga la madre y de las necesidades del propio bebé. Como la cantidad que ingiere en cada toma no es la misma, el mejor método para comprobar si el niño está o no siendo alimentado correctamente es el control del peso.

Los expertos indican que no es conveniente dar primero el biberón a los recién nacidos porque la succión con ellos es muchísimo más sencilla; por lo tanto, luego no aceptarán el pecho.

No hay ninguna duda de que la lactancia mixta es la más laboriosa de todas ya que implica dos técnicas: la natural y la artificial. Claro que también tiene una gran ventaja, y es que los bebés se benefician de los enzimas presentes en la leche materna, que le facilitan  la digestión del alimento artificial, además de los anticuerpos que le defenderán de posibles infecciones.

Lactancia artificial

En aquellos casos en los que la lactancia materna no se puede realizar, es imprescindible recurrir a la leche artificial. Hay que descartar por completo la leche animal porque su alto contenido protéico y de sales minerales, son muy difíciles de digerir para los lactantes.

Este método exige un mayor tiempo en la preparación de cada toma. La limpieza es esencial, tanto de los biberones y tetinas como de las manos.

Uno de los errores más frecuentes consiste en aumentar la concentración del biberón, diluyendo más cantidad de leche en polvo que la correspondiente a determinada cantidad de agua para alimentar más y mejor al niño. Pues bien, hay que recordar que los nutrientes tienen una proporción óptima para su correcta asimilación.

 

Lactancia materna, artificial y mixta
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