Consejos para evitar golpes de calor en niños

Consejos para evitar golpes de calor en niños

Ya estamos en primavera, y poco a poco el calor y el sol van haciendo acto de aparición. Una época del año preciosa, pero en la que debemos tener especial cuidado con los más pequeños para evitar quemaduras, golpes de calor y deshidratación. Hay una serie de consejos y tips a valorar para que las altas temperaturas no afecten a la salud de los más pequeños.

Golpes de calor en niños

El cuerpo humano, tanto en niños como en adultos, está preparado para regular la temperatura corporal y mantenerla a unos 37 grados aproximadamente; no obstante, no se trata de un valor exacto, sino que varía en función de la hora del día y de los cambios en el organismo.

Como consecuencia de las altas temperaruas los más pequeños sudan, de forma que aumenta su ritmo cardíaco y sus capilares se dilatan para refrescar el cuerpo. No obstante, en el caso de los más pequeños el sistema de termorgulación de su organismo no está del todo desarrollado; si a esto le sumamos las altas temperaturas y no haber ingerido suficientes líquidos, pueden sufrir un golpe de calor. En estos casos es esencial buscar ayuda médica de forma inmediata.

Son precisamente los bebés, junto con los ancianos, los más propensos a sufrir un golpe de calor a causa de las altas temperaturas. Por lo tanto, los padres debemos prestar especial atención a que tomen suficientes líquidos, incluso cuando no tengan sensación se sed.

Deshidratación en niños

La deshidratación en bebés y niños es muy habitual durante los meses de primavera y verano. Los más pequeños tienen un mayor porcentaje de agua en su organismo que los adultos; alrededor de un 80%. Esto hace que sean muchísimo más vulnerables a la deshidratación, por lo que es importante que tomemos todas las precauciones para evitar una situación de este tipo.

Especial atención merecen los lactantes. Los bebés que toman pecho obtienen de la lactancia materna toda la hidratación que precisan. No obstante, la lactancia debe realizarse a libre disposición de los más pequeños, no con unas determinadas horas marcadas. En primavera y en verano, debido a las altas temperaturas, los bebés suelen tomar el pecho como fuente de líquido.

En el caso de la lactancia artifical, debemos estar muy atentos a las señales de los bebés para comprobar si tienen sed en cualquier momento.

Bebés en verano

Consejos para cuidar a los niños en verano

  • Evitar las horas centrales: incluso en el caso de los bebés recién nacidos, es recomendable que los más pequeños salgan a tomar el aire a diario. No obstante, en primavera y en verano hay que evitar las horas centrales del día ya que las te,peraturas son más altas y el sol muchísimo más intenso.
  • Prendas y accesorios: a la hora de salir a dar un paseo en cualquier momento del día los niños deben llevar una gorra para evitar que el sol les dé directamente en la cabeza. También son muy aconsejables las gafas de sol para evitar cualquier tipo de lesión ocular. Por supuesto, las prendas deben ser frescas y 100% algodón; si es orgánico, muchísimo mejor.
  • Alimentación e hidratación: la alimentación e hidratación de los niños es fundamental durante todo el año, pero muy especialmente durante esta época del año. La primavera y el verano son dos temporadas estupendas para tomar muchas frutas y verduras; se pueden tomar de distintas maneras, como por ejemplo en forma de zumos. Evitar las comidas copiosas o muy grasientas.
  • Corrientes de aire: aunque en casa haga calor, es importante evitar que los bebés estén expuestos a corrientes de aire. En estos casos, lo mejor es estar con ellos en la estancia más fresca y mejor ventilada de la vivienda. También podemos colocar un ventilador, pero siempre evitando que el aire le dé directamente a los más pequeños.
  • Refrescar: si hace un calor excesivo, podemos ayudar a aliviar la sensación en los más pequeños con toallitas húmedas en las muñecas y en los tobillos.
  • Baño: aún en primavera y en verano no es aconsejable bañar a los más pequeños con agua fría. Lo mejor es bañarlos en templada y dejarles con el cabello húmedo para que éste se seque a temperatura ambiente. De esta manera les proporcionamos alivio a la sensación de calor.
  • Mochila portabebés: utilizar una mochila portabebés no es la mejor idea en los días más calurosos ya que los más pequeños sufrirán el calor que nosotros desprendemos con nuestro cuerpo.
  • Coche: un punto muy importante durante estos meses del año es que no debemos dejar nunca a los más pequeños solos en el coche; en apenas unos pocos minutos se pueden alcanzar altas temperaturas que pueden ser potencialmente mortales para los bebés.

Los bebés y los niños pequeños en ocasiones no son capaces de mostrar signos o síntomas propios de los efectos del calor. Por lo tanto, somos nosotros los que debemos estar atentos a si los pequeños están sufriendo una insolación. Los signos ante los que debemos prestar atención son: carácter más irritable de lo habitual, piel seca y mal aspecto.

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