Beneficios de la natación infantil

Beneficios de la natación infantil

La natación es actualmente una de las actividades favoritas tanto de niños como adultos. Y es que, además de ser de lo más divertida, tiene una gran selección de beneficios tanto a nivel físico como psicológico y social. A continuación repasamos cuál es la mejor edad para que los más pequeños comiencen a nadar y cuáles son todos los beneficios que proporciona esta actividad.

¿A qué edad es aconsejable que los niños empiecen a nadar?

Una de las primeras preguntas que se hacen los padres cuando quieren apuntar a sus hijos a clases de natación es cuál es la mejor edad para que los más pequeños comiencen a nadar.

Pues bien, lo cierto es que desde bebés los niños pueden desenvolverse muy bien en el agua. No obstante, la edad óptima para que los más pequeños se mantengan a flota y sean capaces de desplazarse al menos un minuto está entre los tres y los cuatro años.

Es importante que los niños se vayan familiarizando poco a poco con el agua y sean capaces de meterse por su propio pie; es importante no forzarles porque sino acabarán viendo el agua como un castigo en vez de como un juego. Son muchísimos los niños que son muy susceptibles a la hora de percibir un determinado peligro. Por lo tanto, es esencial que estén relajados y sean capaces de disfrutar del momento.

Las tres fases clave por las que pasan todos los niños a la hora de aprender a nadar son tres. En primer lugar, supervivencia; los más pequeños se familiarizan poco a poco con el agua y aprenden a respirar. En segundo lugar, autonomía; los niños ya trabajan con desplazamientos y son capaces de realizar juegos en el agua. Y, en tercer y último lugar, técnica; aprenden los diferentes estilos y modalidades de natación que existen.

Los principales beneficios de la natación infantil

La natación es una de las mejores actividades físicas que existen ya que resulta muy completa y proporciona una gran selección de beneficios tanto a niños como a adultos: se ejercitan todos los músculos del cuerpo, mejora la coordinación motora y el sistema circulatorio, aumenta la capacidad del sistema respiratorio… Además, en el caso de los más pequeños, ayuda a que éstos desarrollen su sentimiento de independencia y autoconfianza.

Así, son cada vez más los padres que se animan a apuntar a sus pequeños a clases de natación. A continuación explicamos todos los beneficios de esta actividad , tanto desde el punto de vista físico, como psicológico y social.

Desarrollo físico

La natación es uno de los mejores deportes que existen en relación al desarrollo físico de los más pequeños. Además, es una actividad de bajo impacto, por lo que el riesgo de lesiones es mínimo.

  • Coordinación: en la natación la coordinación es fundamental, por lo que los más pequeños desarrollan de forma notable esta habilidad.
  • Sistema cardiovascular: por supuesto, nadar fortalece de forma considerable el sistema cardiovascular de los niños, mejorando su resistencia. Es importante cuidar el corazón desde la infancia ya que de esta manera se reducen las probabilidades de sufrir determinadas enfermedades en la edad adulta.
  • Sistema muscular: la natación es una actividad en la que trabajan todos los grupos musculares del cuerpo, por lo que los músculos se desarrollan y fortalecen de una manera considerable.
  • Sistema respiratorio: el sistema respiratorio también se ve beneficiado por la natación. Esta actividad amplía su capacidad y su regulación.
  • Sueño y apetito: generalmente, los ejercicios de natación que realizan los niños son suaves, por lo que es una actividad que les resulta muy relajante; es de gran ayuda a la hora de estimular el apetito y lograr un mejor descanso.

Natación infantil

Desarrollo psicológico

Claro que la natación también presenta una gran variedad de beneficios desde el punto de vista psicológico para los más pequeños; vamos a conocerlos.

  • Autoconfianza: una vez los más pequeños se han acostumbrado al agua, se sienten muy seguros en este entorno. Una actividad que les ayuda a sentirse más independientes y con mayor confianza en ellos mismos; dos factores clave tanto en la infancia como en la vida adulta.
  • Autoestima: no hay ninguna duda de que aprender a nadar es todo un reto. A medida que los más pequeños mejoran y aprenden cosas nuevas, su autoestima mejora.

Desarrollo social

También hay una gran selección de beneficios desde el punto de vista social. Hay que tener en cuenta que las clases de natación de los más pequeños se conciben como un espacio de juego; además de aprender a nadar, los niños también juegan y se divierten.

  • Compartir: una habilidad clave en la vida, y que los más pequeños pueden potenciar gracias a la natación. En las clases los niños juegan con tablas y pelotas que deben compartir con sus compañeros.
  • Comunicación: durante las clases de natación también se realizan determinados juegos en los que la comunicación es un factor clave. Así, los más pequeños aprenden a comunicarse con otros niños de su edad, desarrollando y potenciando esta habilidad.

Matronatación, beneficios y ventajas

Sin lugar a dudas, los bebés disfrutan muchísimo en el agua. Así, desde hace algunos años la matronatación es una actividad cada vez más demandada por parte tanto de madres como de padres. No son clases enfocadas a que los bebés aprendan a nadar ya que el aparato locomotor no está lo suficientementde desarrollado para que los más pequeños desarrollen esta actividad. Se trata de una actividad que busca estimular a los bebés a través del agua, practicando una serie de juegos mediante los cuales puede flotar y moverse por el agua con ayuda de un adulto.

Por supuesto, el papel de la madre o del padre en el agua es fundamental. Guiados por un profesor, realizan una serie de juegos y actividades en el agua con su bebé. Es una manera fantástica de crear un vínculo muy especial entre padres e hijos.

Las clases de matronatación varían de forma considerable entre los diferentes centros. En líneas generales, tienen una duración de unos 45 minutos. Durante ese tiempo, los padres hacen uso de una gran selección de material didáctico para estimular a los más pequeños: pelotas, tablas... ¡Los bebés disfrutan muchísimo!

La mejor edad para iniciar la matronatación

Una de las primeras preguntas que se hacen todos aquellos padres que están interesados en la matronatación con sus bebés es acerca de la edad idónea para comenzar con esta actividad. Pues bien, aunque hay quienes señalan que se puede realizar a partir de las dos semanas desde el nacimiento, los expertos recomiendan asistir a las clases de matronatación a partir de los cuatro meses. La explicación es muy sencilla: es entonces cuando el sistema inmunológico de los más pequeños termina de madurar y, por tanto, el riesgo de padecer determinadas enfermedades como la otitis disminuye de forma notable.

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